Las falsas acusaciones contra el glifosato

De Austin Ruse.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), un organismo semiautónomo vinculado a la Organización Mundial de la Salud, dice que la carne roja probablemente causa cáncer y que debería estar en la lista, junto con el arsénico y el tabaco. La misma organización solía decir que el café puede causar cáncer, hasta que cambió su posición “científica” y dijo que “probablemente” no.

Tal es el mundo extraño y dudoso de la “ciencia” en el año 2017. Una y otra vez, se nos dice que “la ciencia está establecida” en toda una serie de cuestiones, muchas de las cuales resultan ser falsas.

Y ahora el IARC, que es financiado por contribuyentes estadounidenses a través de los Institutos Nacionales de Salud, enfrenta cargos de retener deliberadamente datos científicos sólidos, que reivindicarían a una importante corporación estadounidense demandada por 184 individuos que dicen que uno de sus productos les dio cáncer, sólo para confirmar que, sobre otro tema, la “ciencia establecida” es en realidad ciencia falsa.

Monsanto inventó un notable herbicida llamado Roundup que permite a los agricultores pulverizar campos enteros de cultivos que han sido modificados genéticamente para resistir el glifosato químico. El Roundup mata todas las malas hierbas, pero sin afectar los cultivos.

Los ambientalistas han estado detrás del glifosato desde entonces. El compuesto ha sido escudriñado desde la década de 1980 por científicos y reguladores, incluyendo la Agencia de Protección Ambiental y similares agencias internacionales y nacionales alrededor del mundo. Todos ellos han eliminado repetidamente el glifosato como causante de cáncer.

Sin embargo, el IARC hizo una nueva evaluación hace dos años, señalando que el glifosato es un “posible carcinógeno humano”. La evaluación se basó en “pruebas limitadas” en humanos, pero “pruebas suficientes” en ensayos con animales. Este nuevo informe desencadenó la demanda masiva contra Monsanto en California.
Pero ahora resulta que el IARC poseía sólidos datos científicos en 2015 que descartaron al glifosato como causante de cáncer, y que el grupo ignoró deliberadamente los datos. El estudio es el más robusto de su tipo, llevado a cabo por el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos. Llamado el Estudio de Salud Agrícola, estudió a miles de agricultores y sus empleados que habían sido expuestos, a lo largo del tiempo al glifosato. Se debe tener en cuenta que los datos del IARC era sobre roedores en situaciones de laboratorio, no en la vida real.
IARC poseía los datos que mostraban que el glifosato era seguro mucho antes de que estuviera su nuevo informe, en el que el glifosato era imputado como carcinógeno. Pero optaron por ignorar los datos, por la razón bastante engañosa, de que aún no se había publicado.

El científico que presidió la reunión de 2015 en el IARC fue un epidemiólogo estadounidense, el Dr. Aaron Blair, conectado con el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, que había visto los datos que exoneraban al glifosato. En una declaración jurada de marzo pasado, Blair admitió que los nuevos datos probablemente habrían cambiado la evaluación del IARC y, por lo tanto, eliminado los motivos de la demanda contra Monsanto.

Monsanto niega todos los cargos en la demanda. Ellos dicen que los nuevos datos fueron ocultados deliberadamente por Blair y sus colegas. Otra evidencia condenatoria es la declaración de Blair a Reuters, de que los datos estaban disponibles dos años antes de la evaluación del IARC, pero que los datos eran demasiado voluminosos para publicar en un solo documento. Hasta la fecha, los datos de este estudio no han sido publicados.
Esta historia plantea preguntas inquietantes. ¿Se ocultan los resultados científicos no deseados?
Existe el aparente ocultamiento deliberado de datos científicos que va en contra de los deseos de un grupo ideológico, en este caso, los ambientalistas que han estado detrás de Monsanto -y de cultivos genéticamente modificados- durante décadas. Téngase en cuenta que el glifosato es un herbicida que mata todas las plantas, excepto aquellas que han sido modificadas genéticamente para resistirla. A pesar de que varias agencias gubernamentales, a lo largo de décadas, han eliminado los OGM de la multiplicidad de cargos contra ellos, principalmente porque causan cáncer, los ambientalistas nunca han renunciado a intentar matarlos.

Hay también el fetiche en la comunidad científica para publicar estudios, específicamente, en revistas revisadas por sus pares. Una gran parte de la revisión por pares se ha convertido en una estafa en los últimos años. Ahora hay miles de revistas y millones de artículos de un número cada vez mayor de nuevos doctorados, 54.000 cada año en los Estados Unidos, que tienen hambre de publicar. Los últimos años han demostrado tantos fraudes en la revisión por pares que un editor académico, Springer, ha retirado más de 100 artículos que se mostraron cuestionables. Incluso hay un sitio web, RetractionWatch.com, que registra el número cada vez mayor de artículos científicos retirados de publicaciones revisadas por pares.

Los comités del Congreso han estado en un duelo con el IARC, que hasta ahora se ha negado a entregar documentos al Comité de Supervisión y Reforma del Gobierno de la Cámara de Representantes, después de que los miembros objetaron financiar una agencia tan polémica. El Congreso quiere saber por qué el Instituto Nacional de Salud, que cuenta con un presupuesto anual de 33.000 millones de dólares, continúa financiando al IARC. IARC sigue insistiendo en que sus métodos son “científicamente sólidos”.

Cuando se trata de temas como nuestra salud, nuestros cuerpos y la comida que comemos, se debe asumir que podemos confiar en la ciencia para tomar las mejores decisiones para nosotros y nuestras familias. Sin embargo, parece que incluso los supuestos “hechos” fríos de la ciencia se han vuelto tan sesgados por agendas políticas que cada vez más estamos recibiendo falsas ciencias en su lugar.
Austin Ruse es el autor de “Ciencia Falsa: Exponiendo Estadísticas sesgadas de la Izquierda, hechos confusos y datos inciertos “, que será publicado en julio por Regnery Publishing